Nivelación Educativa en Paralelo [1]
Nivelación Educativa en Paralelo: Un Desafío y una Oportunidad
En la educación formal presencial, los docentes se enfrentan diariamente al desafío de trabajar con aulas altamente heterogéneas. Esta praxis se vuelve aún más compleja cuando los estudiantes presentan conductas de entrada muy descendidas; el profesor debe detenerse para nivelarlos "hacia arriba", una tarea difícil que exige no descuidar a los alumnos más aventajados. Durante mi pasantía en España, observé una estrategia valiosa para abordar esta realidad: con un grupo de estudiantes de un mismo nivel que presentaban mayores rezagos, se conformaba un curso paralelo. Este grupo trabajaba con los mismos objetivos y desafíos que el resto, pero a través de ejercicios y actividades diferenciadas y adecuadas a sus necesidades. De este modo, lograban superar sus deficiencias para luego retornar a su curso de origen, integrándose de buena manera y con las habilidades necesarias para seguir avanzando.
Al contrastar esta experiencia internacional con nuestra realidad local, surge una pregunta fundamental para nuestra comunidad: ¿Por qué es urgente implementar una Nivelación Educativa en nuestro establecimiento? La respuesta radica en nuestro contexto: somos un liceo con un alto índice de vulnerabilidad, resultados Simce descendidos y estudiantes que muchas veces carecen de hábitos de estudio o de altas expectativas. Anteriormente, se habían intentado soluciones; por ejemplo, un sistema donde el docente sacaba a algunos alumnos a otra sala de forma itinerante, pero este trabajo no fue sistemático porque esas horas terminaban utilizándose para cubrir licencias médicas. Posteriormente, se implementó un Reforzamiento Ministerial después de la jornada escolar, pero el cansancio de los estudiantes tras largas horas de clase impidió que rindieran al cien por ciento.
Frente a este diagnóstico, surge la necesidad de institucionalizar una solución viable y efectiva. Por ello, tras años de intentar diseñar un sistema adaptado a nuestro Liceo, se incorporó formalmente la Nivelación Educativa en Paralelo para las asignaturas de Matemática y Lengua y Literatura.
La propuesta organizativa se estructura de la siguiente manera:
- Optimización del tiempo: Dado que cada curso dispone de 2 horas de nivelación por asignatura, al fusionar la gestión de dos cursos logramos consolidar un bloque de 4 horas para el reforzamiento en ambas disciplinas. El desafío administrativo actual es hacer coincidir estas 4 horas en el horario de ambos cursos, coordinándolo con la disponibilidad del docente que liderará el espacio.
- Criterios de selección: En una primera instancia, el curso paralelo (que no supera los 20 estudiantes para garantizar un trabajo personalizado) está integrado por alumnos con vacíos de aprendizaje en contenidos o estrategias. Posteriormente, y tras una evaluación del equipo, se proyecta incorporar también a los estudiantes más aventajados para potenciar sus capacidades.
La viabilidad de este Plan de Nivelación en Paralelo no depende de voluntades aisladas, sino del trabajo reflexivo y colaborativo. En las planificaciones y conversaciones preliminares que hemos sostenido entre colegas, hemos coincidido en que el núcleo del éxito académico será el diseño conjunto. Es fundamental que este trío pedagógico (docentes de aula regular y docente de apoyo) conforme un equipo empoderado, que planifique de manera coordinada y comparta el firme propósito de que todos los estudiantes aprendan.
Como es el primer año que se aplica esta modalidad en nuestro liceo, la puesta en marcha ha tenido algunas complicaciones, ya que a algunos docentes les costó comprender la dinámica de la propuesta en un principio. Sin embargo, al observar las clases de este grupo reducido, los beneficios se hacen evidentes: se aprecia claramente una mayor interacción con el docente, lo que permite que los estudiantes aprendan más y mejor.
Finalmente, para que esta acción de nivelación se consolide y mantenga el impacto esperado en los aprendizajes —y, consecuentemente, en los resultados internos y evaluaciones estandarizadas—, se requerirá de un fuerte soporte institucional. Esto implica un monitoreo y respaldo constante por parte de la Unidad Técnico Pedagógica (UTP) a través de la supervisión y retroalimentación de la práctica. Asimismo, los docentes deberemos aplicar de manera rigurosa el Decreto 67, poniendo especial énfasis en la evaluación formativa y en una retroalimentación efectiva que movilice el aprendizaje.
